La cizaña y los sueños

“Estoy en la calle y noto que algo o alguien me persigue, me giro pero no veo a nadie, intento correr pero no puedo, es como si mis brazos y mis piernas no pudieran atravesar el espacio frente a mi, me angustia esa sensación y despierto”

Apuesto a que has soñado que te perseguían en sueños más de una vez. Este es uno de los sueños más recurrentes que podemos tener las personas, nos persiguen en sueños, a veces somos conscientes de qué nos persigue, pero muchas otras veces no, simplemente huimos de algo.

Este tipo de sueños pueden muy bien relacionarse con algún tipo de ansiedad, así como otros sueños en los que caemos a un abismo, se nos caen los dientes, nos ahogamos o nos ahogan, atravesamos pasillos interminables llenos de puertas, etc. Aunque todos pueden estar apuntando hacia un lugar parecido, cada uno de estos sueños está aportando un matiz diferente a la situación que están representando.
Por ejemplo, caerse a un abismo podría asociarse a la sensación de inseguridad, de no tener donde aferrarse, cosa que puede generar bastante ansiedad si lo piensas, mientras que la caída de dientes podría hablarnos de una sensación de falta de poder personal, de problemas con la autoimagen o de falta de agresividad en la vida. Sentir que nos ahogamos en sueños seguramente está señalando una experiencia angustiosa en la vigilia (día), (“hay algo que me ahoga”, “una situación no me deja respirar”) entretanto que un pasillo interminable lleno de puertas podría explicar la necesidad de salir de una situación presente, las ganas de encontrar algo distinto o la no aceptación de algo que se vive con la consecuente necedidad de atravesarlo.

Podríamos pensar que el hecho de que un sueño representa metafóricamente algo que vivimos no sea de demasiada ayuda, es como contarle a un amigo una situación que vivimos y que el amigo nos la traduzca en forma de una escena de película. Pero lo cierto es que sí sirve y trataré de explica porqué.

A la mayoría nos gusta ver películas y series y precisamente el cine triunfa porque nos permite revivir y experimentar emociones y sentimientos. ¿Tienes un compañero que sólo llora cuando ve películas? Pues ahí tenemos un ejemplo. ¿Quién no se ha puesto una comedia el día que se sentía triste para subirse el ánimo? E incluso, ¿recuerdas a Bridget Jones regocijándose en su tristeza y su malestar y cómo te ayudó a reírte de ti misma más de una vez? (Pincha aquí si quieres leer un artículo dedicado al cine y los sueños que escribí para Huffington Post)

Las imágenes influyen en nuestro estado de ánimo, mejorándolo o enfatizándolo en ocasiones, en cualquiera de los casos nos ayudan a gestionar y, muchas veces, a tomar consciencia de la importancia de lo que sentimos.

Volviendo a la ansiedad, entonces qué utilidad tiene un sueño que evidencia que mi sistema nervioso está “tocado” por algo que vivo y más aún, ¿por qué mi sueño me lo recuerda incluso de forma recurrente? ¿a caso a los sueños les gusta meter cizaña?

En realidad los sueños tienen mucho que ver con la memoria, tal y cómo ya hay muchos estudios que así los vinculan. Es bien sabido que leer los apuntes la noche antes del examen e irse a dormir, facilita el recuerdo, así mismo parece que los sueños tienen que ver con el proceso de almacenamiento de recuerdos que se da en una parte del cerebro que se llama hipocampo. Entonces qué quieren nuestros sueños cuando nos recuerdan lo angustiados que estamos por algo, pues justamente eso, que lo recordemos, que no lo pasemos por alto, que no guardemos esos sentimientos debajo de la alfombra o corramos un estúpido velo.

Los sueños revelan la realidad de nuestros sentimientos y las imágenes con las que nos la traducen son a menudo exageradas precisamente para llamar nuestra atención. ¿Quién iba a hacerles caso si simplemente nos hicieran vivir la normalización que ya hemos integrado de las experiencias en nuestro trabajo y relaciones?
Los sueños, dado que forman parte de nosotros y la naturaleza siempre busca su propia supervivencia, sólo tratan de decirnos que esa relación en la que estamos es como una pasta blanca en la boca que no me permite comunicar con libertad, que me siento más insegura de lo que quiero aceptar (la caída en sueños) o que en lugar de correr tras las puertas de un eterno pasillo quizás es momento de parar a observar qué es lo que realmente deseo.

Dicen que la ansiedad es la mente yendo más rápido que la vida, en ese sentido, ¿quién no querría que le avisaran de que su ritmo de vida no está en el mismo compás que todo lo demás? que quizás está apretando una situación por la incapacidad de sostener la frustración de un deseo… En este punto yo me pregunto, ¿cómo es posible que la educación en las casas y en las escuelas no sea un poco más profunda y nos permita cuestionarnos las apariencias de las cosas? Pero eso es harina de otro costal, o el tema para otro artículo.

En fin, dejadme meter un poco de cizaña y defender a las pesadillas, esas grandes aliadas, vigilantes de las playas del inconsciente, chivatas con buena intención, esas amigas que se arriesgan a que no les hablen nunca más porque nos dicen a gritos una verdad… incómoda.

Hace poco tuve una pesadilla recurrente, en ella yo sobrevuelo el cielo de mi ciudad natal cuando noto que alguien me persigue, empieza esa horrible sensación por la que no puedo moverme con agilidad, pierdo fuerza, me siento angustiada y además el miedo a que me atrapen cuando, de pronto, tomo conciencia de que estoy soñando y recuerdo que a los miedos hay que enfrentarlos, así que decido girarme cual Harry Potter en su Nimbus 2000 y veo un tipo bastante normal que me sonríe, me doy cuenta de que no me asusta tanto y me dirijo hacia él, el miedo desaparece y yo despierto en mi cama.

He tenido estos sueños miles de veces a lo largo de mis 41 años, pero fue ayer que amplié mi conciencia de lo que significa para mi sentirme perseguida por alguien en sueños. Al poner la atención en los eventos diurnos que rodeaban el sueño, vi que mi inconsciente relaciona la persecución en sueños con mi sentimiento de culpa en la vigilia. Y te aseguro que el sentimiento de culpa puede generar mucha ansiedad y estrés, sobretodo cuando se lleva de forma inconsciente.

Este ejemplo personal que te comparto es para añadir algo a la función de grito en el cielo de muchos de nuestros sueños, los sueños también son el escenario para el cambio y la transformación. Los sueños nos enseñan y facilitan el espacio para que después de una serie de capítulos interminables en los que siempre representamos el mismo papel, nos demos cuenta de que ha llegado la hora de cambiarlo.

(Te agradezgo tus comentarios y estaré encantada de contestarte a las cuestiones que te puedan surgir más abajo)